Oriente y Occidente

Las últimas noticias sobre enfrentamientos en Oriente Próximo me han hecho reflexionar sobre las raíces del desecuentro contínuo entre ambos mundos, centrados fundamentalmente en el cristiano y en el musulmán.

En un reciente viaje por la costa dálmata con mi pareja y amigos, pudimos recorrer buena parte de lo que en la antigüedad fue considerada la Dalmacia y la Iliria, unificadas hoy en día bajo el nombre de Croacia. Un pais fascinante, que combina densos bosques de coníferas y enormes hayedos llenos de vida, con la costa más hermosa que haya visto jamás. Un auténtico banquete para los sentidos más primitivamente arraigados en el subsconsciente del hombre y una vuelta a las raices de cualquiera que haya nacido cerca del mar.

Mis sensaciones fueron similares a cuando ví por primera vez el Egeo. La misma agua cristalina, similares fondos nítidos y atrayentes que invitan a adentrarse en ellos y idéntica ensoñación producto de su magia. Sentí por un momento lo mismo que debió sentir Ulises, huérfano de patria, inmerso en multitud de peligros y sufriendo mil y una calamidades, pero permanentemente enamorado de su mar.

La actual Croacia fue y es un país profundamente dividido, una frontera literal entre Oriente y Occidente. Por sus tierras han pasado tribus prerromanas, romanos, bizantinos, árabes, cruzados, y un inmenso etcétera de pueblos de muy diversas creencias y costumbres. Fue, en época romana, la cabeza de puente desde la que conquistaron gran parte de lo que hoy es Grecia, Rumanía, y Bulgaria. Fue objeto de deseo por parte de los musulmanes turcos (frenados en Lepanto, no muy lejos de sus fronteras) y perla del imperio veneciano en su desenfrenada conquista comercial del mundo.

En ella pude observar, desde pequeñas iglesias defensivas construidas por los cruzados, a  hermosísimos restos romanos y bizantinos; mezquitas que parecen salidas de cuentos milenarios, combinados con pequeños pueblos costeros que deberían ser un punto obligado de paso de cualquiera que ame el viaje en sí mismo.

Esa bisagra entre culturas tan diferentes fue la patria de uno de los mejores exponentes de que es posible establecer un nexo de unión entre ambas, por muy dificil que sea: Marco Polo. En contra de mis creencias, que lo hacían veneciano de nacimiento, nació y pasó sus primeros años en Körchula, una maravilla de la conjunción entre el cielo, el mar y el ingenio de los hombres al que considero un sitio para perderse de forma definitiva y sin posible retorno. Polo describió un viaje a través de todo Oriente hasta la corte del Kublai Khan (nieto de Genghis Khan), un reino mongol que había conquistado a todo el antiguo reino chino. Fue el primer escritor de viajes y, en cierta manera, un grandísimo inventor de historias, de tal forma que, no existiendo pruebas certeras de su estancia en china, los partidarios a favor y en contra del propio viaje de Polo tienen argumentos contrapuestos y convincentes.

También en Split tuvo su morada un emperado romano partidario de la mano dura: Diocleciano. Su palacio en Spalato fue considerado una de las maravillas de la antigüedad. Todavia hoy en día puede adivinarse su pasado esplendor, pues el centro de Split está construido sobre sus ruinas. Aconsejo pagar la entrada a los subterráneos del edificio y dejarse guiar por los pasillos. Es un auténtico viaje en el tiempo.  Diocleciano se retiró allí (fue el único emperador que se jubiló anticipadamente y sin intervención de puñales o espadas) una vez decidió que ya había cumplido para la administración romana. Guió el destino del imperio con mano de hierro, persiguió a cristianos -les temía pues consideraba que eran más peligrosos para el futuro de su reino que los bárbaros-y intentó consolidar lo que ya se estaba derrumbando por sí solo, un derrumbe que aniquiló el concepto occidental romano y hizo emerger el oriental, centrado en Constantinopla y que duró mil años más.

En la actualidad, Croacia no puede considerarse modelo alguno de convivencia. Desde que el fanatismo religioso más cateto, inculto y medieval sustituyó al respecto y al acercamiento, no se ha podido alcanzar de nuevo ese status quo que consiguieron alcanzar a veces en el pasado. La división por razas y cultos ha desatado a los perros de la guerra de forma reciente (guerra de los balcanes, guerra de Kosovo, etc…) y creo que los volverá a desatar en el futuro, pues el mismo velo de negrura medieval que envuelve la mente y el juicio de los mal llamados líderes políticos de la zona se ha convertido no en un velo sino en una sábana negra que ha sorbido el seso de todo el mundo.

Ojalá reflexionemos de una vez por todas y intentemos tender puentes de entendimiento entre ambos mundos, buscando como ejemplo a seguir el de aquellos pueblos que, aunque fuese solo por un tiempo, consiguieron mantener una cierta armonía entre sus habitantes.

 Aunque quizás todo eso no es más que un sueño….

Hasta pronto.

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~ por nvmantinus en enero 24, 2008.

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